AUTOBIOGRAFÍA ESCOLAR
BUCEANDO EN UN ARRECIFE DE RECUERDOS ESCOLARES.
Un largo camino se ha recorrido, mucho tiempo ha pasado y ahora luego de haber andado por diversos senderos regresamos a ella, la Escuela.
Pero esta vez es diferente, ya no somos solamente alumnos, sino que mejor podría denominarse, como lo hace Alliaud, “alumno – maestro”[1].
Ahora, la Escuela nos abre sus puertas por un motivo distinto, nos brinda el espacio para ocupar un nuevo rol, dando los primeros pasos en nuestro desempeño como futuros profesores: “Las prácticas docentes”.
La Escuela se convirtió en panóptico:
La Institución Escolar en donde realice mis prácticas del nivel medio, tuvo una particularidad. Es donde trabaja mi mamá hace 20 años y en donde todo el personal me conoce desde muy chica.
Al comienzo pensé que eso representaría una ventaja para mis nervios, era un lugar conocido, en donde me sentiría cómoda, pero…¿Sería así?
Unos días antes de empezar con las prácticas, me sentí muy insegura. Ese lugar en donde pensaba que me sentiría a gusto, desapareció. Me sentía incómoda, insegura, no quería ir, me hubiese gustado que me tocara un lugar en donde no me conociera nadie. Me sentía más observada y evaluada por el personal del colegio que por mis docentes cuando venían a observar y evaluar mis prácticas.
Era extraño estar ahí, la profesora del curso me conocía desde chica, y me decía que no podía cree que yo ahora estaba ahí parada dando clases, y eso no sé si era bueno o malo. El ser conocida por todos me resultó ser una mochilita que en un comienzo me peso demasiado.
Antes de ingresar al aula para dar mi primera clase estaba muy nerviosa, y tenía la impresión de que me iba a olvidar todo.
Ingrese con un miedo enorme, me ponía muy nerviosa que Adriana la profesora de psicología del curso, estuviera allí observándome.
Una vez que comencé la clase me sentí más cómoda, aunque los nervios no me abandonaron nunca, mantengo la idea de que hubiera sido mejor otra escuela para no estar expuesta ante tantos ojos observándote y el peso de las expectativas sobre como me desempeñaría en este nuevo rol. Pienso de todos modos que aún falta un largo recorrido para sentirme a gusto y segura al frente del aula, sea la escuela que sea.
Reflexión en acción: Las prácticas docentes en el nivel medio:
Cuando egresé como licenciada en psicología, me sentí muy decepcionada con el espacio de prácticas profesionales que ofrecía la facultad la cual fue, desde mi punto vista, muy pobre, prácticamente no había demasiada articulación entre teoría y práctica.
Ello hizo que me sintiera muy insegura al tener que enfrentar las diversas situaciones que se me presentarían como profesional.
Una vez culminada la carrera de psicología, me inscribí en el profesorado de psicología. En mi familia muchos son maestros o profesores, de chica siempre mi mamá me insistía con que sea maestra y siempre me negué.
Pero mientras estudiaba en la facultad me comenzó a gustar la docencia, muchos de los profesores que tuve a lo largo de mi recorrido por las diversas Instituciones Educativas, me había dado la posibilidad de conocer a muchos docentes, cada uno con su estilo, sus estrategias, sus métodos de enseñanza…pero sobre todo siempre reparé en la pasión que le otorgaban a su profesión, y es allí donde se abre una gran brecha, muchos de ellos carecían, al parecer, de la motivación y satisfacción que les brindaba su profesión.
Al momento de comenzar con mis prácticas en el nivel medio, me invadió una gran preocupación y se me planteó un gran desafío: los adolescentes.
En ese momento recordé dos textos que componían la bibliografía del profesorado, ellos correspondían a dos autoras, Duschatzky[2] y Alliaud[3], las cuales habían logrado atraparme con sus relatos.
La primera autora, en el texto al cual hago referencia, refiere a los cambios por los que atraviesa la Institución Escolar y los sujetos que las componen. Diversos factores hacen tambalear los pilares que sostienen a dicha Institución, cambios en el monopolio del saber y del poder, los adolescentes portan una nueva cultura, nuevos modos de comunicación, los cuales manejan sus propios códigos…
¿Cómo enfrentaría este nuevo escenario? Al reflexionar sobre la situación presente, se me plantearon muchos interrogantes, sobre todo en lo que respecta al manejo del grupo y a las actividades que podría proponerles a partir de los contenidos que debería abordar.
En una de sus investigaciones, Alliaud indica que los docentes novatos, sienten una gran responsabilidad ante el rol que deben asumir, ya que perciben que su falta de formación pueda perjudicar a los alumnos. Ello reflejaba lo que yo sentía en el momento anterior a comenzar mis prácticas.
Pero no podía retroceder ya estaba allí y tenía que hacerme cargo de las clases, empecé a pesar sobre los maestros y profesores que han sido parte de mi trayectoria escolar. Los estilos de asumir el rol que cada uno desplegó, que estrategias empleaban, que actividades nos proponían, etc. Y sobre todo recordé a varios profesores y maestros, los cuales habían demostrado verdadero interés e implicación en el rol que desempeñaban. Ellos nos mostraban pasión en lo que hacían, les interesaba escuchar nuestros puntos de vista, nos proponían actividades novedosas, que realmente lograban atrapar nuestro interés.
Eso mismo quería ofrecer en mis clases, por ello pensé mucho para confeccionar las planificaciones, era un desafío buscar actividades y estrategias para abordar los contenidos, y sobre todo era difícil hallar propuestas de trabajo que lograran motivarlos.
Para ello habría que tener en consideración los intereses de los adolescentes, pero lo que me resultaba dificultoso era que no tengo contacto con ellos y eso me hacía pensar que les parecería aburrida, que no entendería sus códigos por estar desentendida de las nuevas culturas que forman parte de las nuevas generaciones.
Llegó el momento de asumir el nuevo rol:
Quedé sorprendida por la respuesta que tuve de los alumnos a lo largo de mis clases. En la última clase les entregué a los alumnos un cuestionario, en donde debían evaluar mis clases.
Las respuestas me hicieron cambiar la visión que yo tenía sobre mi desempeño bajo el rol de docente. Los alumnos elogiaron todas las propuestas que les había ofrecido a lo largo de las clases.
Me expresaron en todo momento, que les gustaba las propuestas de trabajo que les ofrecía para trabajar los contenidos, estaban a gusto trabajando en grupo, participaban en las exposiciones dialogadas, aportando sus puntos de vista, pasar al pizarrón para resolver las diferentes actividades, como crucigramas, unir con flechas…
Pero sobre todo lo que más me llamó la atención fue que muchos de los alumnos me expresaran que a partir de las actividades que les propuse, lograron visualizar si habían aprendido o no.
Ello hizo darme cuenta que se habían interesado en las clases, y que se habían apropiado de los contenidos abordados, y ellos mismos se sorprendían de las propuestas que les había ofrecido para trabajar, “esta bueno aprender de esa forma y ver cuanto aprendimos”, en relación a las actividades decían “muy recreativas, novedosas e interesantes”, “fueron divertidas y te ayudaban a recordar los temas más fácilmente”…
Quedé realmente sorprendida con la respuesta que me brindaron los alumnos a lo largo de mis clases. Ellos lograron que perdiera el miedo de ocupar ese rol, y lo enfrentara desde otro lugar.
El desarrollo profesional se enriquece al reflexionar y repensar sobre nuestros actos, y las prácticas configuran una fuente de experiencia importante para potenciar y mejorar nuestras intervenciones. Por ello considero a las prácticas docentes que nos brinda el profesorado como una gran experiencia de aprendizaje y desarrollo tanto personal como profesional, cubriendo el sinsabor que me ha dejado mi paso por otras Instituciones Educativas por las que he caminado.
[1]Alliaud, A: La biografía escolar en el desempeño de los docentes. Bs. As. Escuela de educación. Universidad de San Andrés. Documento de trabajo N° 22. 2007.
[2] Duschatzky, S: Dónde está la escuela. Bs. As. FLACSO Manantial.
[3] Alliaud, A: La escuela y los docentes. ¿Eterno retorno o permanencia constante? Apuntes para abordar una particular relación desde una perspectiva biográfica. Cuaderno de pedagogía N° 12 Rosario, El Zorzal
Romi: más allá de tu sensación de estar siendo observada y demás, está bueno que te quedes con las devoluciones de los alumnos, que es lo que también pude se pudo observar de tus clases. Las actividades originales y creativas, tu desenvolvimiento espontaneo y seguridad frente a la clase, tu excelente manejo de grupo. Felicitaciones!
ResponderEliminarRomi: Guau!! una gran reflexion donde se vislumbra muy bien como fue para vos toda la experiencia desde el inicio, hasta la ultima clase con la evaluacion final con los alumnos. Es interesante cómo, al buscar la manera de generar motivacion en los alumnos lo relacionas con el rol docente(que aunque parezca obvio muchos docentes no piensan esta relacion y la falta de motivacion queda del lado de los "adolescentes" que no les importa nada)e inmediatamente recordas tu experiencia como alumna y los "modelos" de docentes que tuviste. Queda claro que aquellos docentes que conservan un buen recuerdo de tu parte te dieron una idea de como querias desempeñar tu rol.
ResponderEliminarMe alegro que la experiencia haya sido positiva.
Me parece muy bueno tu relato sobre tus sensaciones... y como aquellos lugares que nos podrían traer seguridad en un principio se pueden volver a veces tenebrosos... lo que es digno de valorizar es todo el empeño que se vió le has puesto a toda esta cursada.. recuerdo leer tus planificaciones y sentirlas tan creativas... tan llenas de vivacidad... poder correrse de tantos lugares conocidos que quizás no dejen mucho más que un simple recuerdo de paso por la materia. Creo que si podemos trasmitir y sentir algo distinto, habremos dado un gran primer paso...
ResponderEliminarRomina: Coincido con vos, cuando planteas en tu relato, la emergencia de temores e inquietudes que se activan frente a sostener y construir un nuevo rol en otros escenarios. Que la familiaridad a veces no apacigua lo que nos sucede por dentro...
ResponderEliminarMás allá de las emociones que se despertaron en cada uno, me parece a destacar tu compromiso, responsabilidad y creatividad frente a todo lo que encaraste!!!!
Voy a tomarme el atrevimiento de decirte algo. Creo que uno de tus mayores obstáculos ha sido el gran peso que le ponés a la mirada y/o reconocimiento que el otro ubica ó no sobre vos. No lo digo desde un lugar de superación sino porque he transitado por ese espacio que me resulta tan conocido y que tanto se padece. Como dice ale, es muy destacable tu creatividad, tu fuerza y la pasión que se torna evidente en el desempeño de TU YA NUEVO ROL. Creo que has vencido la inseguridad en la que te dejó el egreso de la carrera y sin duda ésta exp que hoy termina, te deja una huella de confianza que sabrás capitalizar muy bien en el futuro.
ResponderEliminarRomina, al igual que en cuatrimestre pasado, aparece en tu relato esta distancia entre lo que te imaginabas (que no se entendía lo que decías, que se iban a aburrir con las actividades, que no iban a aprender nada) y lo que realmente acontece y podes dar cuenta a partir de las devoluciones (de los alumnos, de las observaciones, de tus compañeros)
ResponderEliminarEspero que las prácticas, las actividades en la comisión (más allá de que no te gustaba mucho reflexionar)la interacción con tus compañeros, te hayan permitido "autorizarte" en tu nuevo rol y valorar tus logros, tu creatividad al momento de pensar actividades para ese grupo de alumnos en particular (sin necesidad de recaer en un manual de técnicas) tu capacidad para estar al frente de una clase, el manejo de los grupos.
Y me gustaría (a mi en particular) que más allá de las quejas por los trabajos y por el uso de la tecnología, puedas hacer una autocrítica y llegar a la conclusión que no era tan tremendo hacer un blog!
¿Por qué la sorpresa ante la reacción positiva de los alumnos? Algo habrás tenido que ver... Y muy groso que hayas citado autores!
ResponderEliminarCreo que a mi también ir a una escuela con tantos ojos conocidos me hubiera sumado nervios; pero todo tu relato demuestra que se puede y que las cosas raramente son como uno las anticipa pensando; y me parece que el docente tiene que estar preparado para poder responder a las cuestiones y diferentes situaciones que vayan surgiendo y que la mayor de las veces no fueron pensadas.
ResponderEliminarTu relato da cuenta también de la importancia de reflexionar sobre el propio recorrido escolar y se nota que te fue de mucha utilidad.
Felicitaciones y muchos exitos!
Creo no equivocarme cuando pienso que a muchos de nosotros nos paso lo mismo cuando salimos de la licenciatura, la ausencia de las pràcticas es un abismo, que nos prorpociona temores lògicos ante el ejercico de la profesiòn. Por eso debemos rescatar la importancia de estos espacios,màs allà de tus temores a enfrentarte con estos adolescentes, la fuerza de tu convicciòn y tus ganas fueron las que hicieron que tus clases hayan sido tan bien planificadas y lo màs importante disfrutadas por los alumnos!
ResponderEliminarRomina , creo que sos una persona muy exigente con vos misma y eso mismo hace que luego te sorprendas con la respuesta que obtenès de los demás . Se nota que tené una gran capacidad y fuerza de trabajo , todos los demás lo vemos , vos no tanto asi que no te dejes llevar por tus miedos y sí por las respuestas de tus alumnos y compañeros que realmente te vemos comprometida en tu nuevo rol. Suerte!!!
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