miércoles, 3 de noviembre de 2010

AUTOBIOGRAFÍA ESCOLAR
BUCEANDO EN UN ARRECIFE DE RECUERDOS ESCOLARES.

Un largo camino se ha recorrido, mucho tiempo ha pasado y ahora luego de haber andado por diversos senderos regresamos a ella, la Escuela.

Pero esta vez es diferente, ya no somos solamente alumnos, sino que mejor podría denominarse, como lo hace Alliaud, “alumno – maestro”[1].
Ahora, la Escuela nos abre sus puertas por un motivo distinto, nos brinda el espacio para ocupar un nuevo rol, dando los primeros pasos en nuestro desempeño como futuros profesores: “Las prácticas docentes”.

La Escuela se convirtió en panóptico:

La Institución Escolar en donde realice mis prácticas del nivel medio, tuvo una particularidad. Es donde trabaja mi mamá hace 20 años y en donde todo el personal me conoce desde muy chica.
Al comienzo pensé que eso representaría una ventaja para mis nervios, era un lugar conocido, en donde me sentiría cómoda, pero…¿Sería así?

Unos días antes de empezar con las prácticas, me sentí muy insegura. Ese lugar en donde pensaba que me sentiría a gusto, desapareció. Me sentía incómoda, insegura, no quería ir, me hubiese gustado que me tocara un lugar en donde no me conociera nadie. Me sentía más observada y evaluada por el personal del colegio que por mis docentes cuando venían a observar y evaluar mis prácticas.

Era extraño estar ahí, la profesora del curso me conocía desde chica, y me decía que no podía cree que yo ahora estaba ahí parada dando clases, y eso no sé si era bueno o malo. El ser conocida por todos me resultó ser una mochilita que en un comienzo me peso demasiado.

Antes de ingresar al aula para dar mi primera clase estaba muy nerviosa, y tenía la impresión de que me iba a olvidar todo.
Ingrese con un miedo enorme, me ponía muy nerviosa que Adriana la profesora de psicología del curso, estuviera allí observándome.

Una vez que comencé la clase me sentí más cómoda, aunque los nervios no me abandonaron nunca, mantengo la idea de que hubiera sido mejor otra escuela para no estar expuesta ante tantos ojos observándote y el peso de las expectativas sobre como me desempeñaría en este nuevo rol. Pienso de todos modos que aún falta un largo recorrido para sentirme a gusto y segura al frente del aula, sea la escuela que sea.


Reflexión en acción: Las prácticas docentes en el nivel medio:

Cuando egresé como licenciada en psicología, me sentí muy decepcionada con el espacio de prácticas profesionales que ofrecía la facultad la cual fue, desde mi punto vista, muy pobre, prácticamente no había demasiada articulación entre teoría y práctica.
Ello hizo que me sintiera muy insegura al tener que enfrentar las diversas situaciones que se me presentarían como profesional.

Una vez culminada la carrera de psicología, me inscribí en el profesorado de psicología. En mi familia muchos son maestros o profesores, de chica siempre mi mamá me insistía con que sea maestra y siempre me negué.

Pero mientras estudiaba en la facultad me comenzó a gustar la docencia, muchos de los profesores que tuve a lo largo de mi recorrido por las diversas Instituciones Educativas, me había dado la posibilidad de conocer a muchos docentes, cada uno con su estilo, sus estrategias, sus métodos de enseñanza…pero sobre todo siempre reparé en la pasión que le otorgaban a su profesión, y es allí donde se abre una gran brecha, muchos de ellos carecían, al parecer, de la motivación y satisfacción que les brindaba su profesión.

Al momento de comenzar con mis prácticas en el nivel medio, me invadió una gran preocupación y se me planteó un gran desafío: los adolescentes.
En ese momento recordé dos textos que componían la bibliografía del profesorado, ellos correspondían a dos autoras, Duschatzky[2] y Alliaud[3], las cuales habían logrado atraparme con sus relatos.

La primera autora, en el texto al cual hago referencia, refiere a los cambios por los que atraviesa la Institución Escolar y los sujetos que las componen. Diversos factores hacen tambalear los pilares que sostienen a dicha Institución, cambios en el monopolio del saber y del poder, los adolescentes portan una nueva cultura, nuevos modos de comunicación, los cuales manejan sus propios códigos…
¿Cómo enfrentaría este nuevo escenario? Al reflexionar sobre la situación presente, se me plantearon muchos interrogantes, sobre todo en lo que respecta al manejo del grupo y a las actividades que podría proponerles a partir de los contenidos que debería abordar.

En una de sus investigaciones, Alliaud indica que los docentes novatos, sienten una gran responsabilidad ante el rol que deben asumir, ya que perciben que su falta de formación pueda perjudicar a los alumnos. Ello reflejaba lo que yo sentía en el momento anterior a comenzar mis prácticas.

Pero no podía retroceder ya estaba allí y tenía que hacerme cargo de las clases, empecé a pesar sobre los maestros y profesores que han sido parte de mi trayectoria escolar. Los estilos de asumir el rol que cada uno desplegó, que estrategias empleaban, que actividades nos proponían, etc. Y sobre todo recordé a varios profesores y maestros, los cuales habían demostrado verdadero interés e implicación en el rol que desempeñaban. Ellos nos mostraban pasión en lo que hacían, les interesaba escuchar nuestros puntos de vista, nos proponían actividades novedosas, que realmente lograban atrapar nuestro interés.
Eso mismo quería ofrecer en mis clases, por ello pensé mucho para confeccionar las planificaciones, era un desafío buscar actividades y estrategias para abordar los contenidos, y sobre todo era difícil hallar propuestas de trabajo que lograran motivarlos.

Para ello habría que tener en consideración los intereses de los adolescentes, pero lo que me resultaba dificultoso era que no tengo contacto con ellos y eso me hacía pensar que les parecería aburrida, que no entendería sus códigos por estar desentendida de las nuevas culturas que forman parte de las nuevas generaciones.

Llegó el momento de asumir el nuevo rol:

Quedé sorprendida por la respuesta que tuve de los alumnos a lo largo de mis clases. En la última clase les entregué a los alumnos un cuestionario, en donde debían evaluar mis clases.
Las respuestas me hicieron cambiar la visión que yo tenía sobre mi desempeño bajo el rol de docente. Los alumnos elogiaron todas las propuestas que les había ofrecido a lo largo de las clases.

Me expresaron en todo momento, que les gustaba las propuestas de trabajo que les ofrecía para trabajar los contenidos, estaban a gusto trabajando en grupo, participaban en las exposiciones dialogadas, aportando sus puntos de vista, pasar al pizarrón para resolver las diferentes actividades, como crucigramas, unir con flechas…

Pero sobre todo lo que más me llamó la atención fue que muchos de los alumnos me expresaran que a partir de las actividades que les propuse, lograron visualizar si habían aprendido o no.
Ello hizo darme cuenta que se habían interesado en las clases, y que se habían apropiado de los contenidos abordados, y ellos mismos se sorprendían de las propuestas que les había ofrecido para trabajar, “esta bueno aprender de esa forma y ver cuanto aprendimos”, en relación a las actividades decían “muy recreativas, novedosas e interesantes”, “fueron divertidas y te ayudaban a recordar los temas más fácilmente”…

Quedé realmente sorprendida con la respuesta que me brindaron los alumnos a lo largo de mis clases. Ellos lograron que perdiera el miedo de ocupar ese rol, y lo enfrentara desde otro lugar.

El desarrollo profesional se enriquece al reflexionar y repensar sobre nuestros actos, y las prácticas configuran una fuente de experiencia importante para potenciar y mejorar nuestras intervenciones. Por ello considero a las prácticas docentes que nos brinda el profesorado como una gran experiencia de aprendizaje y desarrollo tanto personal como profesional, cubriendo el sinsabor que me ha dejado mi paso por otras Instituciones Educativas por las que he caminado.




















[1]Alliaud, A: La biografía escolar en el desempeño de los docentes. Bs. As. Escuela de educación. Universidad de San Andrés. Documento de trabajo N° 22. 2007.
[2] Duschatzky, S: Dónde está la escuela. Bs. As. FLACSO Manantial.
[3] Alliaud, A: La escuela y los docentes. ¿Eterno retorno o permanencia constante? Apuntes para abordar una particular relación desde una perspectiva biográfica. Cuaderno de pedagogía N° 12 Rosario, El Zorzal

miércoles, 25 de agosto de 2010

Expectativas y temores sobre la práctica docente en el Nivel Medio.

Llegó el momento de comenzar con las prácticas en el Nivel Medio, y tenía muchas ganas de que llegara este momento. La práctica docente que se llevaría a cabo en esta materia en general me generaba gran expectativa. Pero sobre todo la del Nivel Medio, pensaba que me sentiría más cómoda con los contenidos, más segura para responder ante los interrogantes de los alumnos, en fin todo sería más fácil que el Nivel Superior.

Pero ahora esas ganas y esa gran expectativa, se están transformando en temor a enfrentar las prácticas. Esos temores podrían resumirse prácticamente en dos: por un lado enfrentarme con los adolescentes y por otro la confección de las actividades.

No tengo prácticamente relación con adolescentes, y mi temor se asocia con no poder llevar al grupo. Que no quieran participar de las actividades que proponga para trabajar, que les parezcan aburridas, que planteen alguna pregunta que me descoloque y me deje sin respuesta, que se despliegue alguna situación de pelea entre ellos…
Al estar desconectada con todo lo que ser adolescente implica, me genera mucho temor enfrentarme con ellos, todavía no puse un pie en el aula y ya me siento avasallada. ¿Lograré empatizar con ellos?, ¿Mis clases les parecerán interesantes o los aburriré?...
Ellas son alguna de las preguntas que me hago y espero que al finalizar las prácticas logren tener una respuesta positiva.

Por otro lado, el segundo temor que se me presenta es sobre la confección de las actividades.
Antes de comenzar a charlar en clase sobre las características de los sujetos del Nivel Medio, pensaba en que la confección de las actividades para este nivel sería más sencillo que para el Nivel Superior, me sentía más cómoda con los contenidos y ello me hacía pensar que hacer las actividades iba a ser más fácil.

Pero cuando comenzamos a hablar en clase sobre la planificación de las clases para este nuevo nivel, todo lo fácil se convirtió en difícil.
Las actividades deben ser más bien lúdicas, poca exposición pura, hay que confeccionar fichas de estudio, y ya estoy mareada de leer tantos manuales de texto, ya que no utilizan un libro en particular.
Si pesar las actividades para el Nivel superior me costó, ahora no me quiero imaginar, espero lograr confeccionar actividades que los motive y les resulten interesantes de realizar. Ahora sí que habrá que poner toda la creatividad en práctica.

lunes, 5 de julio de 2010


Nunca es tarde . . .


¿POR QUÉ TANTA DIFERENCIA?

Hoy te quiero contar lo que me sucedió…

Llegó el día de mi primer clase de práctica docente en el Instituto Superior del Profesorado en Educación Especial y los sentimientos que afloraron en mí fueron desencontrados…

Pero ahora me dieron la devolución de mis primeras prácticas y es ahí donde vi la diferencia que me llevó a reflexionar el por qué de la misma.

Me hice mil preguntas, pensando siempre que no podría hacerlo bien pero al enfrentarme con los alumnos percibí que sólo era un temor pasajero que se podía superar, pero la pregunta era cómo…

La cosa es que pensé en buscar soluciones a mis dudas y temores de una manera rápida y lo que primero se me vino a la mente fue “nunca es tarde, por qué yo no voy a poder”.

Llegó el día de tener que enfrentarme a los alumnos y comenzar con mi clase, realmente fue una experiencia maravillosa aunque ese sentimiento fue percibido al finalizar las prácticas en este nivel ya que los nervios propios de comenzar algo nuevo me llevó a sentirlo así. Pensaba que no iba a poder, los nervios que te juegan en contra, las miradas puestas en mí, sentirte evaluada todo el tiempo hacían que mi corazón lata más rápido pero “ nunca es tarde”…

Nunca es tarde para darte cuenta de que uno se tiene que dar validez y que con esfuerzo y ganas todo se supera…

¿Cómo poder afirmar ésto?

Gracias a la devolución de mis profesoras, pude darme cuenta de que nada es imposible si uno se lo propone además de sentir que los alumnos habían puesto de sí lo mejor para conmigo.

Entonces te dejo esta inquietud ¿ Vale la pena sentir tanta diferencia siempre? …

Sumate a esta carrera.